lunes, 13 de agosto de 2007

SCORT FINAL 84 / 52

Y llegó el día del debut en las canchas, no soy un Michael Jordan, ni un Dennos Scot, ni un Pato Briones, soy Cristian Bahamonde, un joven que goza con el deporte cesteril y hoy eh vuelto al parquét, y la cosa comienza más o menos así. Llegó al gimnasio un poco atrasado, nos tocaba jugar de fondo, entro al gimnasio y busco a mis compañeros, como los hice tantas veces, comienzo a ver el partido que se está jugando, y no lo puedo creer, había jugadores que jugaron básquetbol en forma profesional, en grandes ligas nacionales, dimayor, libsur, araucania, etc, y comenzaba a “defecarme” y a la vez, admirarme con el buen básquetbol que veía, la técnica no la habían perdido, un poco más y viejo y con más guata si, pero era el mismo básquetbol que ví cuando niño sentado en alguna butaca del gimnasio de la confederación, y ahora me tocaba a MI jugar contra ellos, la hora pasaba, y esos nervios, ansiedad y dolor de guatita que me daban antes de un partido importante volvían a mi, quizás no era una final, pero regresaba al básquetbol, y al ver a esos viejos crack verdaderos, me di cuenta que la cosa venía enserio, nos dirigimos al camarín, y la primera noticia es que el entrenador no iba asistir al partido por un problema personal, me preguntan que camiseta quería, y le digo que cualquiera y tomo la número 5, con los compañeros había que decidir quien entraba y como íbamos a jugar, y deciden que yo debo entrar como titular, mi respuesta fue cagona, “no estoy preparado, estoy jugando muy mal” lo cual es vedad, o quizás muy autocrítico, y quedamos que más a o menos a los 5 minutos del primer cuarto, dependiendo como íbamos, debía entrar a la cancha, hacemos un grito y entramos al parquet, esa sensación que t e produce el público, los cantitos, la gente, me tenía la piel de gallina, mientras salían aquellos jugadores a los cual admiraba, un fuerte abrazo con algunos, otros me decía, “pendejo que estás grande” y yo respondía “y tú viejo” jaja, me deseando la suerte y se sentían contento de verme en la cancha, yo no podía creer que ellos aun se recordaban de mi, y de anécdotas que yo siendo niño ya me pasaban dentro de una cancha. El partido comienza, y punto a punto, 5 minutos y me dicen que debo entrar, la verdad que estaba muy cagado, pero cuando ingreso se me olvida de todo y comencé a jugar, me sentí muy cómodo con el equipo, hice mis asistencias, su buena defensa y prosupuestos sus puntos locos, es así como salgo a mediado del tercer cuarto, con una diferencia ya considerable, y a descansar para ingresar en el último cuarto y así finalizar el partido, gozaba, y sentía como el balón tomaba vida y podía tener la magia de hacerlo rotar, y meter esos pases donde no se puede, scort final 84 / 52 a favor de la U del Mar, mi nuevo equipo, terminan el partido y lo primero que hago saludar al rival, los golpes quedan en la cancha y filo, y por supuesto saludar a los árbitros, para luego celebrar con los compañeros, recibía el saludo de mucha gente, lo cual te creaba una sensación agradable, un regreso sin pena ni gloria, pero haciendo las cosas bien y súper hiper conforme con mi rendimiento, y lo mejor, es que la pasé bien y sentí esa magia que provoca sólo aquellas cosas que nos gustan.